En la antigua Grecia, para filósofos como Aristóteles, “el gusto y el tacto” eran considerados sentidos inferiores ya que requerían el contacto físico de una parte del cuerpo con algo de la naturaleza. “La vista y el olvido” eran sentidos mejores, considerados más elevados.

A finales del siglo XV para un grupo de humanistas del renacimiento, el gusto había evolucionado como sentido importante, era una forma de conocer algo, pero ese conocimiento iba más allá del sabor que se percibía en la boca. El gusto se podía utilizar para evaluar lo bueno y lo malo en el arte, la poesía, la prosa e incluso el comportamiento.

Cultivar el gusto por lo bello era una parte esencial de vivir una buena vida. El gusto se convirtió, así, en la metáfora de un nuevo tipo de deseo apropiado. El lujo bien escogido, junto con la capacidad de reconocer la auténtica belleza, de repente pasaron a considerarse una fuerza favorable al bien.

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Es interesante que el buen gusto no es una calidad que llega con acumular dinero, la mayoría de personas que enriquecen rápidamente les falta la calidad del Buen Gusto y por eso contratan diseñadores de moda, personal shopper, estilistas, arquitectos, decoradores, designers y relacionistas públicos, o sea, compran el buen gusto, pero no siempre logran tenerlo por sí mismos.

Los consumidores de todos los estratos sociales buscan proyectar sus emociones en comunidad, y quizá una de las emociones más potentes sea mostrarse un conocedor del Buen Gusto a través de lo que come, de como se viste, de donde vive, de donde entrena, de los sitios que frecuenta, por la decoración de su casa, vinos, zapatos, joyas, celular, electrodomésticos y tecnología. 

Así que acorde a su área de interés, el consumidor buscar marcas que le aporten status a través del Buen Gusto y hacerlo un conocedor, o sea enséñame sobre habanos, sobre moda, carros, tecnología etc. Así que la marca debe crear contenido y experiencia de valor, YO SÉ MÁS DEL TEMA QUE CUALQUIER OTRO, algunos casos de éxito: La experiencia de las tiendas Nespresso con la variedad de cafés, el diseño de las máquinas y la atención personalizada hacen de la marca una experta en cafés de alta gama. La marca Ferrari teniendo una exitosa escudería en la Fórmula 1, hace que los ferraristas sepan que no hay otra marca de autos más rápidos en el mundo y que sepan de carros como ellos.

No es solo compartir contenido en las redes sociales sobre, es ir mucho más allá y llevar el Buen Gusto y conocimiento a la experiencia, al punto de venta, al diseño, al empaque y todas las puntas de mercadeo y marca.  

¿Por dónde empezar? Realiza una investigación antropológica etnográfica para lograr mapear las emociones entrelazadas a los conocimientos de marca que pueden estar ya en tus manos, pero todavía no los conoce. 

La buena noticia es que los consumidores están dispuestos a pagar más para ser conocedores a través de las marcas; la antropología empresarial puede ayudar tu marca a crear productos premium y salir de la guerra de precios.

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